sábado, 19 de julio de 2008

UNA MUCHACHA LLAMADA GRISELDA









Brasil 2004


Griselda

Salí con ella cuando se llamaba Griselda
y eran castaños sus rulos hasta los hombros,
tenía pecas y la sonrisa era tan grande como el mundo
que una noche de verano se la llevó llena de piedras.
Se llamaba Griselda antes de la noche de las flores negras
y yo la amé por debajo de sus vestidos de colores lisos.



LOS ESPEJOS DE GRISELDA

Griselda tenía espejos en la cintura
y espiaba el corredor de los hombres malditos,
no le gustaban esos hombres y me contaba
la historia de la noche de los bastones largos.
Griselda tenía anteojos rendondos como los de Lennon
y buscaba entre mis dedos cristales que hicieran reflejos.
Buscaba siempre cosas, como anillos, puños, esperanzas.
Tenía caracoles en el pelo acariciándole los hombros,
y en la cintura llevaba una hebilla, como si fuera cien espejos.




LOS PIES

Los pies de Griselda eran rosados, largos y bonitos.
Eran los pies que caminaban abriendo senderos
dentro de unos botines de hombres de color marrón y con cordones.
Ella escondía sus pies entre mis piernas para alcanzar el calor,
cuando la noche en la carpa aullaba en medio del monte.
De mañana los pies de Griselda se ondulaban y se deformaban
mientras los miraba adentro del agua del río
por encima de su collar de semillas redondas.


EL DIA QUE LA HICIMOS ENOJAR

Un día nos enteramos
que don Pedro Leví se había ido de vacaciones a Mar del Plata
y que dejó a Griselda para que le cuidara la casa,
le regara las plantas y le diera de comer a las gallinas.
De noche entramos al gallinero y robamos dos batarazas,
después las hicimos al puchero con arroz y papas
y la invitamos para comer , tomar vino y tocar la guitarra.
Nos dijo que la comida estaba “para chuparse los dedos”.
Al otro día, cuando contó y recontó las gallinas nos puteó
de arriba abajo
y a mi me cerró las piernas el fin de semana entero.


ALEGRIA

Griselda solía marchar primaveras y jilgueros,
margaritas, muchas margaritas y mariposas lecheras,
marchaba dejando huellas azules en las calles empedradas
con señales de tranvía.
Marchaba siempre, decidida, concientemente utópica,
y en el medio de todas la banderas, Griselda llevaba como símbolo
el destino de la alegría.

POEMAS REVISTOS

Folleto literario publicado en Brasil en el año 2003



















A Ismael Canaparo

Em este tiempo
creo en la semilla
del camino que vendrá.



A Cida Pedrosa







Negro es el poema
de quien tiene sueños ausentes.
Ausente es el poema
de quien no tiene sueños.
Rojo es el poema
de quien tiene sueños
y banderas.
Sueño un poema de amor.


Poema 3

Si Dios fuera humano
covertiría su rebaño
en caballos libres.


MALVINAS
Al pibe Alfredo Jurío







Los soldados del pueblo
dejaron roja la nieve
con la patria de sus cuerpos.



Poema 10

Ah ...
Aquellos que fueron
bohemios apasionados
líricos admirados
idealistas coherentes
aquellos que de repente
el sistema los ha comprado.
Ah… ¡ hijos de putas!


En memoria del Beto Mesa

Quien sabe a donde
fue enterrado tu corazón,
tu corazón azul.
Quien sabe
en que agujero sin luz
fue enterrada la luz
de tu corazón
y que asesinos corazones
te hicieron cortejo.


GUERNICA
En memoria de Adrián Romie











Caminó toda la noche.
No se detuvo. Tiritó...

Con una mano alcanzó
la estrella más próxima
y se quedó silbando
una pintura de caballos
de un cuadro de Picasso.

Poema 11

Fuimos al funeral
de todos nuestros muertos
aún de aquellos
que no aparecieron




A Walter Prieto

Nos llamaron
nos dijeron que éramos
imprescindibles
La fuerza necesaria
para el futuro
Cuando se dieron cuenta
que aún seguíamos pensando
volvieron a construir
la guillotina


A Imelde Sans


Uma voz
recorrió la inexorable
plenitud de tu desierto
y en remolinos de arena
te arrancó un quejido.

Fueron tus ojos
bárbaros camellos
sen oais.



A Susana Esther Soba















Hay! Como sangran tus ojos
mientras se pudren los muertos
en las trincheras de América
y como se endurece
la piel de tus poemas
en las noches sin rostro
de esta tierra insobornable.


CON LAS VENTANAS ABIERTAS
A Daniel Gomez

Vamos a subvertir los colores
el tiempo
las formas,
vamos a subvertir las plazas
las calles
la iglesia
los cuarteles.
Vamos a darle al hombre
el espacio
y subvertir los trenes
las estatuas
las escuelas,
vamos a subvertir la ciudad entera
para que podamos amanecer
con las ventanas abiertas
y ver el sol
sin pedir disculpas.




A Ruben Liggera

Los poetas son versos libres
guitarras en armas
pájaros prisioneros
combatiendo
sobre el hambre universal
de todas las madrugadas.


RAIZ Y TRONCO

Cuando escribo tu nombre,
escribo los colores
y la sonrrisa más fantástica.
Escribo paisajes, vientos, potros,
girasoles y mariposas
alfalfas y trigales.
Escribo la luminosidad
de tu rostro,
tu cuerpo mojado,
el sol de tus cabellos
y la claridad de tus ojos.
Escribo tu nombre de hembra
con mis manos de macho
y con el verbo andar te persigo
furioso y violento,
tímido y romántico.
Cuando te escribo,
soy hombre que sacía
la sed y la angustia
y en el espejo me veo
raíz y tronco
escribiendo tu nombre.



ROSAS SUMERGIDAS








Llegas a mi encuentro
como un océano
de rosas sumergidas.

Y no te toco.

Poque eres tan frágil
y tan fuerte,
que una tempestad
no te derrumba
y una lágrima tal vez
te divida y te destruya,

Homenaje a Eusebio Marcilla a 45 años de su trágica muerte

Eusebio Marcilla
Brasil 1998


Fue cuando tu auto volcaba
en aquel trágico día,
que yo a este mundo venía
en una fecha enlutada,
la Ciudad toda lloraba
al ídolo que perdía.

Por eso siempre tuvimos
una cierta intimidad,
Eusebio sos la Ciudad
que te quiere todavía,
nostalgia y melancolía
volante de calidad.

Elías Sojit se negaba
a tu nombre pronunciar,
pero al ser primero, al llegar,
no tuvo otra alternativa,
se le secó la saliva
y te tuvo que nombrar.

Él lo hacía por política,
para agradar al poder
y vos querías correr
como ideal superior,
la biela, el carburador,
quién se podía oponer...

Con una buena milonga
Pafundi te homenajeó,
fue Ledesma quien cantó,
Omar Decarre también,
gran Caballero del bien,
la curva te arrebató.

Señor de todas las rutas,
nuestro orgullo deportivo,
poco importa el motivo,
la falla que te mató,
el pueblo ya te legó
su sendero más divino.

Tenés historia con Fangio,
aquel súper y gran campeón,
fue grande la emoción
cuando una mano le diste,
cuando sangrando lo viste,
¡lo hiciste de corazón. !

Fue el “Ciudad de Junín”
veloz vencedor felino
y quiso el claro destino
que al ofrecerte la gloria
te nombrara en la historia:
“Caballero del Camino”.

Milonga para RUBEN LENCINA

ESQUINA RUBEN LENCINA
Milonga
De Héctor Pellizzi y Ruben Aguilera

Una placa y una viola
Almirante Brown y Francia
Inunda con su fragancia
El nombre Ruben Lencina
Buen nombre para una esquina
De inolvidables cantadas
Donde va la muchachada
Gorriones del barrio sur...
Que a versos pintan de azul
El rincón de Jorge Chala.

Vieja esquina de bohemios
Paredes que lo atesoran
Lencina ataba las horas
Desgranando sus recuerdos
Angel de la viola eterno
Navegando en la memoria
Héroe de una simple historia
Entre tangos y glicinas
Que viva Ruben Lencina
Que Dios lo tenga en la gloria.

Esquina Ruben Lencina
Homenaje a tu nobleza
A tu magia, a tu destreza
Tu segunda y tu guitarra
En medio de aquella barra
Brillarán lunas de plata
En cielo de serenata
Iluminando tu esquina
La esquina Ruben Lencina
Que pa’ siempre te retrata.

Estribillo

Una rosa para el Presidente (Cuento)

UMA ROSA PARA EL PRESIDENTE


Terminó de darle la mamadera a su hermanito menor, lo acostó en la cuna de madera y lo tapó con el ponchito. Cerró la puerta de la casilla y le avisó a la vecina que volvería enseguida y aunque el nene no se despertaría hasta el medio día, que lo vigilara de vez en cuando.
Cruzó las zanjas enjabonadas de la Villa y caminó entre los canteros de la avenida lateral. Cuando estaba llegando cerca del centro, entró al jardín de un chalecito de tejas color naranja, cortó un pimpollo de rosa y se fue en dirección al desfile del día de la independencia.
Vio pasar a los chicos de la Escuela Nacional, a las niñas del Colegio de Monjas, a los Bomberos con sus camiones y escaleras, a los tambores y los bombos disciplinados del ejército, al batallón de choque exhibiendo bombas de efecto moral y perros negros y brillosos. Vio los tanques blindados, la infantería y la policía montada.
Llegó hasta el palco donde personalidades bien vestidas observaban de pié el desfile cívico – militar.
Uno de los guardaespaldas del presidente trató de apartarla, ella le dijo alguna cosa al oído, otro guardia se acercó, le tocó la cabeza y la alzó un poco. Desde arriba del palco el Presidente se curvó otro poco y ella le dejó una rosa entre sus manos.
Se fue caminando en medio de la multitud que agitaba banderitas celestes y blancas, volvió por las plazas de la avenida lateral y cuando llegó a su pequeña casa de madera se puso a lavar los platos.
El Presidente conversaba con un alto oficial militar de rostro pálido y mirada profunda. La primera dama hablaba con la mujer del embajador norteamericano. El nuevo Presidente de la compañía de petróleo recién privatizada intercambiaba sonrisas de satisfacción con el obispo de la Provincia. Ministros y poderosos sindicalistas dentro de impecables trajes de corte inglés aplaudían el paso de los veteranos de la guerra de Malvinas.
De repente la mano del Presidente se endureció, los pétalos de la flor se abrieron como alas de cóndores y una bandada de pájaros sobrevoló el palco que enseguida desapareció a la velocidad de un cometa. Un hongo inmenso, colorido de mariposas tropicales se abrió entre los árboles de la plaza principal y un suave olor a rosas se desparramó como un océano por las casas y las calles de la ciudad.
Cuando despertó aún tenía la sonrisa entre los labios, se lavó la cara y mientras miraba su rostro en el espejo pensó que ese sueño podría ser una profecía.
- Quien sabe, dijo en voz alta.
Cerró la puerta y se fue caminando al centro, como todos los días, a buscar empleo.

jueves, 17 de julio de 2008

A GUERRA DA BOA VISTA E OUTRAS HISTORIAS (Cuentos en Portugues)




























A SOCIEDADE DOS QUATRO






Na metade do século XX, quando a rua Nova ainda era a rua mais badalada da cidade de Recife, começou-se a falar sobre a Sociedade dos Quatro. Organização criminosa que no inicio somente agia no bairro da Boa Vista.
Cobrava um imposto a esmola, cada mendigo devia entregar uma parcela do arrecadado diariamente, sob pena de ser barbaramente castigado.
A primeira vítima foi Jaime, um pedinte da rua Imperatriz que apareceu afogado numa lixeira por se recusar a colaborar com a organização. O ceguinho do acordeão, fazendo jus a sua teimosia, não concordou com as imposições da “sociedade”, mudou de ponto e foi pedir esmola numa igreja da rua Imperador. Meses depois foi encontrado pendurado nas grades do átrio, enforcado com uma corda.
Passado o tempo a Sociedade cresceu a tal ponto que chegou a ter “cobradores” e “gerentes”, ex-mendigos que controlavam a circulação do dinheiro derivado do imposto a esmola e do já incipiente tráfico de drogas.
Todas as bancas do jogo do bicho estavam sob comando da Sociedade dos Quatro, assim como também os prostíbulos, vários cassinos e as corridas de cavalos.
Extorquiam e corrompiam delegados, juizes e promotores, atuavam com total impunidade e reinavam no submundo do crime.
De um dia para outro a Sociedade dos Quatro acabou, assim, nem mais nem menos, da noite para o dia, num piscar de olho...
No Bar Savoy, onde anos depois o poeta Carlos Pena Filho prestigiaria suas mesas, o sargento aposentado Waldemar Ferreira, comentou para os mais íntimos que os criminosos acharam uma atividade muito mais rentável: a política.







A PORTA ERRADA

Geraldo Costa apertou a última porca, lavou as mãos na pia melada de óleo da oficina, bateu o ponto, pegou o ônibus sentido Cidade e dirigiu-se a sua casa.
Quando abriu a porta, em vez da pequena sala com televisor preto e branco sobre o estante, o sofá cor marrão, a mesa redonda com toalha de renda branca e o quadro de São Jorge pregado na parede, encontrou uma imensa planície cinzenta, agreste e vulcânica.
Surpreso primeiro e apavorado depois, tentou voltar, mas não encontrou a porta de saída. Pensou que estava louco, que era um sonho, uma alucinação. Pensou, pensou...porém não...
Sentou-se sobre uma pedra com as mãos na cabeça, enquanto aves pré-históricas sobrevoavam como urubus famintos sua figura diminuta. Estava frio e o sol começou a cair detrás das montanhas.
Não pode ser, não é verdade!, moro no bairro da Boa Vista, estava trabalhando, depois peguei o ônibus, minha casa fica na rua da Gloria...Que faço no meio deste deserto...? meu Deus, onde estou? Que pesadelo horrível!
A mulher de Geraldo, que em sonhos escutava noite trás noite os gritos desesperados de seu marido, fez a denuncia do desaparecimento na delegacia da rua do Rosário.
Para o Delegado Eduardo Porto, tudo é um grande mistério, mas, os vizinhos que habitam os redores do mercado de Santa Cruz, sabem perfeitamente que Geraldo Costa entrou pela porta errada.



O BOLO QUE DEU BOLO


Os bolos e os doces mais gostosos nasciam das mãos de Maria Torta, em cuja cozinha excepcional o coco, o chocolate, o mamão e o caju, eram convertidos em mágicos manjares capazes de ressuscitar o paladar das tias mais velhas, além de causar inveja aos melhores pasteleiros das casas especializadas. Não havia outra em todo o bairro com tanto brilho e poder.
A fama extrapolou as fronteiras da Boa Vista. O Gerente do banco do Brasil, só iniciava o expediente após saborear um pedaço do bolo de Maria. Os comerciantes dos bairros de Santo Antônio e de Recife antigo, encomendavam tortas para o lanche das cinco da tarde. Figuras ilustres da sociedade pernambucana se deleitavam com os quitutes de Maria Torta, o Arcebispo Emérito de Recife e Olinda, o dono do periódico “O Relâmpago”, o arquiteto Alfredo Coimbra, Dona Margarida Besouro, o conhecido ilustrador Herculano Alburquerque...
O delegado Albino Castor, pagava em dobro pelas receitas, e Maria Torta, esperta, sempre esquecia algum dado culinário, o que fazia fracassar os bolos de sua mulher Dona Gilda Alves Castor.
Os fracassos se estenderam à úlcera do delegado que não o fazia sofrer tanto como a noticia que recebeu como uma punhalada no fígado: os presos haviam fugido do em massa, não ficou um sequer. Tudo durante a noite. Renderam os guardas e enfumaçaram na escuridão.
Quando a policia prendera semanas atrás um grupo de camponeses que conspiravam contra os maus tratos de Aderico Pessoa, famoso e poderoso senhor de engenho, ninguém dera conta de que Zé da Luz, era o irmão caçula de Maria Torta. Foram vários dias no pau-de-arara e varias semanas barbaramente castigado. Era punição exemplar para que ninguém ousasse discutir a autoridade dos coronéis de engenhos.
“Fuga espetacular” noticiavam os jornais da oposição.
“ Criminosos de alta periculosidade cerram as grades e fogem da cadeia” bramavam os matutinos oficiais.
Mais ninguém sequer suspeitou que, dentro de um gostoso bolo de abacaxi, naquela tarde, entrara a liberdade.





MADEMOISELLE APARECIDA




Perdido entre ponteiros, segundos, engrenagens e sinos de relógios antigos, a figura curvada de seu Matias se escurecia no pequeno bequinho da rua Velha, entre a barbearia de seu André e o cortiço de Dona Laura.
Contam que seu Matias era tão antigo quanto o relógio da Igreja Matriz, roubado, um ano depois da guerra dos mascates, por um conde italiano. Jamais ele teria lugar nas lendas do bairro da Boa Vista, se não fosse por sua curiosa historia com Mademoiselle Aparecida, filha do comerciante Manoel Laureano e da professora de língua francesa, madame Edith.
Mademoiselle Aparecida era rigorosamente branca, miúda tímida e cândida. Um relógio herdado de seu bisavó, que por sua vez, havia recebido de um dos seus ancestrais, o Barão de Portiers, levou-a conhecer seu Matias.
A peça era de ouro branco com finos detalhes e marcada aristocracia. Não obstante o pequeno relógio redondo tinha um estranho embruxo. Segundo a lenda, ele não poderia parar de funcionar, pois, automaticamente, pararia o coração de seu dono.
Era tradição, por gerações, revisar o relógio de tempo em tempo para evitar surpresas desagradáveis. Mademoiselle Aparecida aguardou paciente que seu Matias acabasse de revisar a jóia. Mas, quando ele terminou, ficou surpreendida ao ouvi-lo dizer que o relógio deveria ficar, pois tinha um pequeno defeito. Ela voltaria para apanhar na segunda feira. Seu Matias aproveitaria o feriado da Semana Santa para consertá-lo.
Na Sexta Feira da Paixão, as seis da noite, o relojoeiro do beco da Rua Velha, que havia ligado o radio e trancado a porta, sentiu uma profunda dor no peito, levou as mãos a garganta trilhada por profundas veias grosas e azuis e se afogou na solidão da oficina. O relógio rodou pelo seu colo e se deteve num canto da parede.
No Domingo de Gloria, o coração de Mademoiselle Aparecida parou de bater.




A MALDIÇÃO PERFEITA

As borboletas eram a única paisagem antes de chegar a beira do rio Capibaribe. Do outro lado, percebia-se nitidamente os muros tenebrosos da prisão.
O bairro de Boa vista foi crescendo quase sem compromisso como esperando que algo fosse acontecer...
Muitos anos mais tarde um homem sempre vestido de negro filosofaria em cada uma de suas esquinas.
Ivo havia nascido uma noite de lua cheia, grande e amarela. Uma conjunção de astros e de estrelas descarregou toda sua energia naquele menino que teria sobre si a responsabilidade dos mistérios da vida.
Os mais velhos contam que houve na época do florescimento da tecnologia e do surgimento da televisão reuniões memoráveis, onde Ivo sempre se destacou por sua capacidade de síntese. Há quem lembre, naquelas noites antológicas de João, o poeta da Rua Velha; Edivaldo, o inventor; Aristóteles, um padre católico que depois esteve em Pueblas na época de Paulo VI.
Os incendiados discursos eram sobre o terrível mal que estava trazendo a televisão e, contraditoriamente, a falta de comunicação que produzia entre os seres humanos. Ivo fazia tempo que havia percebido a decadência do bairro, que décadas atrás conviveu em harmonia com a natureza. A maioria das pessoas haviam perdido sua identidade, e muitas se encarnavam nos personagem das novelas que a televisão programava. Nas esquinas do bairro da Boa Vista, amontoavam-se como sucatas a total falta de idéias.
O filosofo começou a elabora um tratado sobre o mal do século, onde certamente a AIDS é uma simples catapora em comparação com a “Maldição Perfeita”, como Ivo chamava a televisão. Consumia noites elaborando e corrigindo os manuscritos, que antecipadamente havia sido solicitado por Maria de Lourdes Santos de Lima, para realizar sua teses monográfica na Universidade Federal de Pernambuco.
O tratado ficou inconcluso.
Uma noite de tormenta, de chuva e de relâmpagos, quando atravessava uma das esquinas da rua da Saudade, uma antena de televisão caiu sobre sua cabeça e quebrou-lhe o pescoço




O PACTO DOS POETAS

Naquela época os poetas do bairro da Boa Vista se encontravam no Bar de Chico, perto do pátio de Santa Cruz. Entravam na noite discutindo Camões e recitando Augusto dos Anjos. Os mais velhos lembram Álvaro Felipe, poeta que imortalizou a rua da Soledade com estes versos: Rua da Soledade / Paisagem de casarão / onde o século deixou / a cor de sua digital / rua da Soledade / saudade e solidão.
Lá Durval Elias preparava as matérias para a “Folha Crítica e Literária” , um jornal alternativo fundado por Joaquim Ribeiro, que era impresso por Francisco da Cruz.
A Folha pretendia “rasgar o tumor inchado da hipocrisia” e os bates entrincheirados no bar de Chico esperavam ansiosos cada número.
Entre os poetas se destacava a figura silenciosa de Amaro Landim, escritor e jornalista que estimava os grandes sistemas simbólicos e estilizava sua linguagem nos cânones das mais pura tradição. Havia publicado “O Amor e o Cântaro” um livro, que segundo os críticos literários, “denunciava com a bela arte da poesia a cruel industria da destruição da humanidade”.
“Um livro que anunciava a era do átomo e dos mistérios estelares, a luz apagada da consciência do mundo, o caos e o fogo nuclear” Um livro alucinante, “onde o amor e a esperança perdida agonizavam numa cósmica marcha para o nada”.
Na primeira semana de um ano bissexto, Amaro landim teve uma premonição. Reuniu Landelino Barbosa, Leovigildo Ribeiro, Celso Uchôa e Alvaro Felipe, entre outros, e fez com eles um pacto secreto.
Não há registro do acontecido naquela noite no Bar de Chico. Nenhuma palavra, nenhum escrito, nada que possa reconstruir o pacto dos poetas.
Muito se falou e se especulou nos meios literário sobre o mistério daquela noite que perturbo sonos e consciências.
Mesmo 63 anos depois do pacto, em seu leito de morte, o poeta Leovigildo Ribeiro negou-se a revelar o segredo.
Ninguém sabe até hoje, porque Amaro Landim decidiu mutilar o próprio corpo, arrancando seus olhos com um garfo.



ALCIDES, O PISTOLEIRO DE ALUGUEL

Quando percebeu que ela cruzava a calçada, rapidamente chegou-se a seu lado, abaixou a aba do chapéu e perguntou:
- Rosa?
- Pois não?
- E a fuzilou com dois tiros na cabeça.
Perdeu-se na primeira esquina de uma travessa da rua Velha.
À tarde, fechou os olhos e se deixou dormir no regaço da noite...Escondido no quarto de uma pensão da rua Floriano Peixoto perto da estação, Alcides olhava o relógio esperando a hora de saída do trem para a Cidade do Cabo, no litoral sul de Pernambuco.
De repente, sentiu que o cimento do chão começou a rachar e, apavorado, viu como uma árvore crescia com violência esmagando a cama contra a parede. O espinho de um galho atravessou-lhe a garganta e o pregou com fúria contra o guarda-roupa.
Um pimpollho de rosa ajardinou a janela e pingou orvalhos de sangue sobre a multidão nervosa que aguardava em silêncio...





A GUERRA DA BOA VISTA

A história da guerra urbana desenvolvida no bairro da Boa Vista, no começo da década de 30, realmente é desconhecida pela maioria da população, pois não há registro nem referência sobre a “saga dos sertanejos” que se envolveram num banho de sangue pela subsistência diária e o direito ao trabalho.
Os jornalistas, pressionados por questões políticas, preferiam tratar o caso com briga entre bandos marginais pelo controle da prostituição e do jogo.
Inconfessáveis interesses econômicos mantiveram, no mais absoluto silêncio, uma verdadeira discriminação fratricida.
Passo a transcrever trechos de um diário manuscrito achado num belo e velho casarão da Rua do Progresso, no bairro da Boa Vista, na pernambucana cidade de Recife, onde morou a filha caçula de Benjamim Duarte, conhecido na época pelo codinome de “Capitão Coragem”.

23 DE MARÇO

Começamos a nos dar conta de que alguma coisa estava errada quando mataram Pedro dos Tijolos e deixaram a mensagem.
Segunda-feira passada foi à vez de Zezinho do Brejo, e a mesma mensagem. Quarta-feira, Lucas e quatro mais que não conhecia vieram ver-me. Eles foram claros: “É preciso resistir”. Programarei uma reunião com mais gente para amanhã.

25 DE MARÇO

Éramos doze no total, a maioria parentes de companheiros mortos.
Ninguém tinha certeza de nada, o único certo eram os assassinatos.
Quem patrocinava, quem financiava, quem programava toda essa loucura era um mistério. Só tínhamos uma convicção: as matanças eram para intimidar e fazer-nos voltar para o interior. Alguém estava interessado em não permitir a chegada dos sertanejos ao bairro e matavam aqueles que conseguiam trabalho. O primeiro passo era fazer um levantamento da gente que chegou do interior no último ano, fazer vigilância e defender-nos. Era a única coisa que podíamos fazer, pois não conhecíamos ao inimigo, conseqüentemente não sabíamos onde e como atacar.

3 DE ABRIL

Tentaram matar Zulema na Rua Cais Mariano. O Comando denominado “Pedro dos Tijolos” logrou defende-la e salvar a vida. A pobre ficou muita ferida no rosto. Há outros comandos dispersos pelos mangues e beira rio. No total devemos ser uns 25 companheiros.

15 DE ABRIL

Passamos 10 dias sem novidades, o sistema de segurança está funcionando, ontem se incorporaram quatro homens que chegaram no mês passado de Serra Talhada.
Estamos crescendo, já há alguma suspeita de onde vem os ataques.

23 DE ABRIL

Realmente nos descuidamos, pensamos que tínhamos a situação controlada, e esse relaxamento nos custou à vida de Maria do Carmo, Ceça e Toninha, assassinadas no beco, quando ian para o trabalho, perto da fábrica têxtil. Foi uma merda, a família de Maria do Carmo voltou todinha para Ouricuri.

5 DE MAIO

Recebemos informação que num barraco da Rua da Saudade, bem antes do cemitério de Santo Amaro, reunia-se o inimigo para planejar tocaias.
Zé da Caatinga pediu para assumir a responsabilidade e atacar com seu comando, Lourenço Cantador achava que devíamos ter maior paciência, fazer um planejamento adequado a geografia do lugar e ter mais segurança.
Por cinco votos contra três, venceu a proposta de Zé.

11 DE MAIO

Só voltou Helena e um cabra conhecido como Souto. Eles eram cinco, depois apareceram mais. O combate durou meia hora, a mulher matou dois a cacetadas. Souto disse que eles atiraram com armas de grosso calibre...Como as que usa a policia ou exercito...
O Diário de Pernambuco noticiou: “Briga entre quadrilhas: 17 mortos”.

23 DE MAIO

Mataram seu Luiz, de madrugada, quando ia trabalhar. O comando chegou tarde, mesmo assim conseguiram ferir um homem que participou do assassinato. Está preso num esconderijo perto do rio Capibaribe. Amanhã iremos interroga-lo.

24 DE MAIO

O cara, ferido na coxa, teve hemorragia durante a noite. Morreu de madrugada sem falar. Atiramo-lo no rio.
(As páginas seguintes estão ilegíveis, pois foram escritas com lápis grafite, e o tempo e a umidade dificultam totalmente a leitura ).
Recomeço a transcrever no dia 3 DE SETEMBRO
Fernando fez um bom trabalho.
O jornalista novato do Diário de Pernambuco trouxe mais informações.

8 DE SETEMBRO

Depois do desfile tentaram incendiar a casa de Ivanildo, foram recebidos a tiros de espingarda.O inimigo está desesperado, já começaram a cometer erros primários.

17 DE SETEMBRO

Há rumores de uma grande reunião. O doutor Ademar Campos parece não querer seguir financiando as operações. Comentou para seus aliados que há interesses políticos que se contadicem...

20 DE SETEMBRO

Tudo está sob controle. Somente esperamos saber o dia da reunião.
Os comandos estão ansiosos, esperando para o ataque final.

9 DE OUTUBRO

Nada importante. Em 30 de setembro matamos um fulano de tal, que atendia pelo codinome de Pezão, foi reconhecido na rua pela irmã de Toninha como o assassino da Ceça.

17 DE OUTUBRO

O jornalista do Diário que acompanha os acontecimentos e que de alguma maneira esta infiltrado na outra parte, afirmou que a reunião será em novembro. Todo mundo ficou chateado. A indecisão deles nos faz ficar nervosos.

19 DE OUTUBRO

Num bar perto do mangue foi reconhecido um cara que participou do assassinato de João do Forno. Pegamo-lo vivo. Não quer falar, está sem beber e sem comer.

23 DE OUTUBRO

O cara disse que se chama Leogisto, não sabe nada. Entrou de gaiato. Ordenei fuzila-lo.

25 de OUTUBRO

A reunião foi adiada para dezembro. Estão tentando encontrar apoio político. Um Coronel do exercito participa das negociações.

27 DE OUTUBRO

Diante das novas circunstâncias, o comando geral decidiu enviar-me para Rio de Janeiro. O contato é um ex-deputado do Estado de Guanabara.
( o resto das folhas do diário foram atingidas pelos anos e pela umidade, estão totalmente ilegíveis. Anexada com um grampo, há uma carta que o Capitão Coragem escreveu para sua filha Rosanita Duarte).

Querida filha:
Espero que, ao receber a presente, sua saúde esteja restabelecida. Pode ser demais dizer, mas você sabe que não sou um bandido, como não foi Pedro dos Tijolos, nem Zezinho do Brejo, nem Zé da Caatinga...
( ilegível )... Custou o sangue de 43 sertanejos e mais um ano de luta... ( ilegível )... A política é complexa... ( ilegível )... Conquistamos o direito de morar e trabalhar no bairro, porém, sinceramente estou triste, não é minha terra, como não é a sua. Nada devemos a ninguém... ( ilegível )... Eu sei quando você compreende e quanto é sua dor agora. Mas nada podemos fazer. Há gente muito importante que lucra com a fome... ( ilegível )... Estou enviando o diário de guerra dos 500 dias, a “saga dos sertanejos” como noticiou um jornalista de São Paulo e foi preso.
Espero que também receba a aliança que foi de sua mãe... ( ilegível )...








O SEBO DE ISAIAS

O primeiro sebo que se recorda no bairro da Boa Vista foi o de Isaías. Por lá passaram figuras ilustres da sociedade pernambucana. Milhares de manuscritos trazidos da Europa estavam cuidadosamente selecionados. Livros que vinham dos confins da Ásia e nove dos tratados elaborados em Charcas e Chuquisaca.
O sebo de Isaías era curiosamente completo em matéria de originalidade. O poeta Pedro Monteiro Lopes, costuma meditar frente a seus estantes seculares de historia universal.
O doutor Cândido Campelo Lacerda, em reuniões diárias, defendia suas idéias monárquicas e batia duro naqueles que se sentiam atraídos pelos ideais da revolução Francesa.
Por lá passaram o filólogo Alexandre Maciel, os jornalistas Olávio Oliveira, José Maria Otoni, Tiago da Fonseca Jr. e tantos outros que prestigiaram com sua sabedoria, com sua ciência e com seu lirismo o sebo de Isaías.
Entretanto havia rumores que coisas estranhas e esquisitas aconteciam depois da meia-noite. Os mais ousados diziam que personagens saídos dos livros e manuscritos percorriam a beira do rio Capibaribe, nos dias de quarto crescente. Marinheiros da expedição de Marco Polo Foram avistados quando caminhavam pelo cais. João Calvino foi reconhecido perto da rua Velha e se diz que um centurião do César estuprou uma escrava de nome “Bia de seu Biu”.
“Coisas desse povo ignorante”, comentava o Dr. Cândido Campelo, “desses liberais ateus, filhos do demônio, de idéias republicanas, francesas e afeminadas”.
O Dr. Cândido Campelo Lacerda, de seu pedestal monárquico, ironizava quem ousasse sequer insinuar a peregrinação dos personagens nas ruas da Boa Vista.
Na última Sexta feira daquele mês de maio, passada a meia- noite, o tumulto foi grande. O próprio Isaías encontrou o corpo ensangüentado do Dr. Cândido. Haviam tentado corta-lhe o pescoço, a ferida era profunda, o sangue entupia a boca e cobria seus olhos desorbitados.
- Foi Robespierre, foi Robespierre, disse o Dr. Cândido, e morreu como rosto incrédulo.





REQUIEM PARA O BOA VISTA FOOT BALL CLUB

Os irmãos Cartiers, imigrantes europeus nascidos na Inglaterra, fundaram no Recife no inicio do século XIX o Boa Vista Foot Ball Club.
O time foi o precursor do grande prestigio do Brasil no mundo inteiro. Jamais conheceu uma derrota, era imbatível, uma verdadeira máquina de fazer gols.
O pior resultado da historia do Boa Vista foi um empate em cinco tentos num frio e cinzento Domingo em Londres, o invencível Boa Vista perdia por 4 x 2, faltando cinco minutos para o final do jogo. Foi uma tarde memorável.
Em Brasil humilhava a seus adversários. Destruía-os em campo sem dar-lhes chance alguma. Poucos tinham a coragem de enfrentar o“furação” da Boa Vista. Seus artilheiros eram verdadeiras feras e nas chuteiras carregavam dinamite.
Até o histórico e glorioso Alumni, o time mais antigo da Argentina, foi demolido sem piedade às margens do Rio da Prata.
Após uma turnê ao sul do São Francisco, a torcida baiana ficou com a sensação de que um terremoto havia passado por seus campos de futebol. Isto despertou a ira de um velho Coronel, sogro de respeitado Marechal do primeiro escalão do governo. O time foi acusado de libertinagem; e o clube, de defender idéias abolicionistas.
Oito dos quatorze jogadores que se recusaram jogar na Associação Baiana de Futebol foram condenados a 17 anos de trabalhos forçados. Seis membros da comissão diretiva, incluindo o presidente, foram julgados por crime de conspiração e enforcados na noite do 24 de fevereiro, numa prisão perto do Salvador.
O Boa Vista Foot Ball Clube sofreu a derrota mais sangrenta da historia do futebol brasileiro e caiu vencido definitivamente por um velho Coronel do sertão da Bahia.




A FAMILIA DO MEIO-DIA

Um dos últimos poetas malditos que logrou ingressar na década de 90 é, sem duvida, Erikson Luna, que imortalizou a matemática da cidade com estes versos de porte universal: “As ruas são simétricas / há compasso nos andares / estranhos matemática a cidade / dois mais dois / ninguém é um...”
Morando algum tempo perto do cemitério de Santo Amaro, Erikson foi testemunha do velório de Frederico Durval de Almeida, conceituado vizinho do Bairro da Boa Vista. Homem tido como dos mais veneráveis, correto, e de moral elevadíssima, que criou seus filhos no melhor estilo espartano.
Frederico Durval morreu de enfisema pulmonar, assim do dia para a noite, e os diários do Recife destacaram com pesar seu falecimento.
Perto das quatro da tarde, hora do seu sepultamento, e no meio do constrangimento de sua família, apareceu uma outra família de Frederico Durval de Almeida, a família do “meio-dia”, aquela que ele construía na hora do almoço, pois costumava a sair cedo para seus afazeres de advogado e retornava sempre por volta das vinte horas.
Tamanha foi a indignação da “família oficial” que o mais velho dos filhos deu um murro no queijo do pai, fazendo balançar o caixão, e aos gritos de traidor e safado saíram todos em fileira para nunca mais voltar.
A família do “meio-dia” realizou o enterro.





O MISTERIOS DOS QUADROS DE GOTH

Há mais de meio século os intelectuais da rua da União se perguntavam preocupados: ¿Onde estão os quadros de Goth? Hoje, sessenta anos depois, os quadros de Ivan Goth continuam desaparecidos.
O artista plástico mais notório do Bairro da Boa Vista nasceu num belo casarão rodeado de jasmins e mangueiras. Os vizinhos diziam que ele havia nascido como um pássaro.
Já aos 22 anos, despertava admiração nos meios artísticos, e a “Folha imparcial, Critica e Plástica” destacava, no seu primeiro editorial, “as cores limpas e selvagens do gênio da Boa Vista”.
Certa vez, ele teve vontade de mutilar a própria orelha, porem preferiu, por razão de prudência, cortar uma mecha de cabelo e enviá-la num envelope para Dona Carminha, viúva de um açougueiro, da qual ele estava perdidamente apaixonado.
Seus inimigos políticos asseguravam que o único trabalho artístico realizado por Ivan datava dos tempos de Escola Oliveira, quando o pintor tinha apenas nove anos. Porém, há registros denunciando sua pintura como “luminosa”.
Eurico Durval, conhecido marchand e amigo pessoal de Goth, passou os últimos dez anos de sua vida procurando a obra de Ivan. Galerias de arte, conventos, mosteiros, relicários, esconderijos de colecionadores e tantos outros locais e lugares foram vasculhados por Eurico sem resultado.
Teodorico Gomes Vilar, advogado da família, por razoes profissionais, passou trinta e seis meses na Europa onde dedicava os fins de semana a procurar os quadros misteriosamente desaparecidos, de quem fora o filho ilustre do bairro da Boa Vista.
Ivan Goth tinha sérios problemas de identidade religiosa, crente de que Deus criou o homem, mas aceitou a teoria de Darwin sobre a evolução das espécies, entrava em profundas depressões. O homem era um marco antigamente, dizia Ivan, e se Deus criou o homem a sua imagem e semelhança, Deus tem forma de macaco... E cai novamente em outra crise depressiva.
Apesar de tudo isso, os moradores da Boa Vista asseguravam que Ivan nunca deixou de pintar. Ele pintava pássaros, todos os seus quadros eram pássaros. Bebia cachaça e pintava sabias, joões-de-barro, beija-flores e urubus. Era o pintor dos pássaros. Ele era um pássaro. Ele se identificava tanto com os pássaros, que morava como um pássaro, e seus amigos o chamavam ‘’ Ivan dos pássaros ‘’.
Numa tarde de novembro, depois de beber três garrafas de cachaça, Goth entrou em coma hepática no bar em frente à igreja do Rosário.
Os sinos musicalizaram sua morte. Foi uma morte de asas e cores, uma morte bonita, digna, livre... Uma morte como jamais ninguém viu.Foi na realidade, uma morte de pássaro.
Se alguém hoje encontrasse um quadro de Ivan, um desenho, um rascunho, seguramente sua cotação seria em milhões de dólares. Os quadros de Goth são um imenso tesouro escondido em algum lugar do universo. Os caçadores dos quadros de Ivan se espalham pelo mundo inteiro. O mistério dos quadros de Goth e tema para varias gerações. Porem, dona Carminha, a viúva do açougueiro, sabe que ninguém jamais encontrara os quadros de Ivan. Os pássaros saíram das telas e voaram um a um.
Foi algo incrível, metafísico, extraterrestre, sei la, dizia Dona Carminha, enquanto descrevia como Goth ficou alucinado ao ver que seus pássaros ganharam vida e fugiam das molduras.
E algo que não se pode contar, ninguém acreditaria em coisa tão diabólica ou celestial
Nessa mesma tarde, relembra, depois que a ultima de suas criações alcançou a liberdade, Ivan Goth bebeu as derradeiras três garrafas de sua vida e seguiu a trilha de seus pássaros.


O CALVARIO DE MARIA TRINDADE

Diz a lenda que Maria Trindade, dentro da igreja dos ingleses, por intermédio da magia dos duendes da macumba, entrou numa garrafa de aguardente abandonada. Decidiu permanecer ate que os restos mortais do General Abreu e Lima tivessem crista sepultura.A igreja dos ingleses ficava na Rua da Aurora, em frente ao rio Capibaribe, e lá mesmo foi que Maria Trindade conheceu o valente General, que lutou junto a Simon Bolívar na guerra pela independência do Vice-Reinado das Províncias do Rio da Prata. Combateu com bravura na batalha de JunÍn e sonhou com a pátria grande por que lutavam os gaúchos de San Martin. Foi o único oficial brasileiro que teve o orgulho de participar da saga contra o Império Espanhol. Por suas idéias libertarias, o clero proibiu, após sua morte,que o corpo fosse enterrado em território brasileiro.Por isso, Abreu e Lima ate hoje se encontra sobre proteção da igreja Anglicana, no cemitério dos ingleses, na antiga cidade de Nassau.Abreu e Lima também e o único brasileiro que nunca foi anistiado por governo algum e permanece no exílio, embora um município pernambucano, antes de chegar a ilha de Itamaracá, o recorde com seu nome.Maria Trindade, descendente de Zumbi, o guerreiro negro que construiu a nação dos Palmares, tomou o lendário sacrifício de oferecer sua vida pela alma do herói.A igreja dos ingleses foi destruída pelo tempo e a garrafa, com o corpo e o espírito de Maria, encontra-se enterrada junto a tumba do grande capitão, onde foi depositada por um pastor anglicano, na esperança de que os piedosos padres católicos façam divina justiça com Abreu e Lima e assim libertem Maria Trindade de seu secular calvário.






A MORTE DE CHICO ESPINHARA

Fazia três dias que bebia num buteco perto do Teatro Santa Isabel.
Fedia a cachaça, a limão e a tripinha assada. A mesa suja de cinzas de cigarros descobria papeis rugados com as ultimas poesias que Chico Espinhara escrevera em vida.
As 4 da madrugada do quarto dia, caminhou rumo a ponte do rio Capibaribe. A sombra de Arnaldo Tobias, o poeta da liberdade, espreitava-o por dentro do nevoeiro.
O salto foi felino e desapareceu nas águas infectadas pelas fabricas e as usinas da cidade fratricida. Paulo Chaves em sua coluna ‘’ Poliedro ‘’ do diário de Pernambuco noticiou: ‘’Morreu Chico Espinhara, o poeta pessimista’’. A primeira sexta-feira daquele mês, o JC Cultural publicou uma resenha histórica do poeta suicida e elogiou o conteúdo dos textos do ultimo numero do jornal ‘’Litero-Pessimista’’,do qual Chico fora fundador.
Na rua 7 de Setembro, perto da Livro 7, os bardos organizaram uma banca com fim de arrecadar fundos para levantar uma estatua e coloca-la no Beco da Fome, onde Chico e os poetas malditos se reuniam em memoráveis papos líricos e etílicos. Tarefa difícil, pois todas as noites os que administravam a banca compravam, com o arrecadado, cachaça para homenagear a memória de Espinhara. Foram cinco anos de homenagem, todas as noites... Não há poeta no mundo inteiro que haja recebido tanta solidariedade após sua morte.
Finalmente, com verbas publicas conseguidas por iniciativa do escultor Luiz Pessoa, foi esculpida, em refinado bronze, a figura barbada e sombria de Chico Espinhara.
A estatua ficou no meio do Beco, onde todas as madrugadas, em rituais pagãos e eróticos, os bêbados da Boa Vista urinam os pés estáticos do poeta suicida. De qualquer ângulo se pode ler a frase que ele imortalizou em vida: ‘’...para meu povo irresoluto, o véu, a cova e o luto...’’
O concurso literário Chico Espinhara, que começara timidamente organizado pelos poetas do Beco da Fome, hoje extrapolou as fronteiras do Bairro da Boa Vista e tem prestigio internacional. Poetas de todo o mundo participam do certame, e, no mês de entrega dos prêmios uma verdadeira romaria de escritores anônimos e consagrados, jogam, em homenagem póstuma, coroas de flores nas águas fétidas do rio Capibaribe.
Na data do seu nascimento, as comemorações ultrapassam os limites imaginados. Para o calendário da Secretaria de Turismo de Pernambuco, é a segunda festa em importância, depois do carnaval.
Enquanto isso, numa feira perto da Av. Caxanga, detrás de uma banca de verduras, o poeta Chico Espinhara relembra a surpresa dos médicos no dia em que os bombeiros que estavam de plantão no palácio do governo o tiraram do Capibaribe e o levaram ao pronto-socorro.
Nessa época do ano, o rio tem pouca água, mas os profissionais da saúde não entenderam como Chico não morreu envenenado pelo meio litro que tragou.
Era tanta vontade que ele tinha de suicidar-se, e era tão esperado seu suicídio pelos poetas que compartilhavam as noites de poesias e de boêmia, que, quando reapareceu pelos bares do Bairro da Boa Vista, todos seguiram pensando que ainda estava morto, e ele estava tão seguro que está morto, que nem sequer participa de seu concurso anual de poesias.

A TRAICAO DE ARCELINA CESAR

Quando se fala da sinfonia da harmônica de Maria Áurea, sem duvida a recordação se torna doce e saudosa.
Era costumeiro, em meados do século, escutar-se nas noites de verão uma melodia suave e encantadora, que fazia mais prazenteiro o sonho dos vizinhos do Bairro da Boa Vista. As janelas dos velhos casarões da Rua do Progresso se abriam para sentir o cheiro das arvores frondosas e a musica de Maria Áurea. Era uma serenata quase celestial que acabava entrando pela madrugada numa esquina colonial da Rua das Ninfas.
Maria da harmônica tinha os cabelos infinitamente longos e era tão magra que, de longe, parecia um ‘’i’’ com um acento horizontal atravessado no rosto.
Nas noites de lua cheia, os arpejos tornavam mágica a paisagem clara das copas das arvores, que se vestiam de ecos de amor e de paixão. Maria Áurea tinha uma sensibilidade especial, e sua harmônica transmitia os mínimos detalhes, podendo-se perceber ate a doçura de um beijo proibido.
Suas serenatas hoje se recordam com gosto e nostalgia. Seguramente, todos sempre querem voltar a escutar a melodia da Maria da harmônica.
Dizem que foi uma noite sem vento e sem lua que se ouviu pela ultima vez aquela sinfonia de sereia, aquela musica apaixonada que lembrava uma fogueira de corpos e beijos, a mesma noite do casamento de Arcelina César com um comerciante do Rio de Janeiro.
Foi a noite que a harmônica derramou lagrimas de dor, e as notas saiam sofridas e úmidas. Foi um lamento trágico, uma agonia incansável e terrível...
Arcelina César foi morar no Rio de Janeiro, e Maria Áurea enterrou sua harmônica e guardou o amor e sua paixão clandestina dentro de seu coração destruído pela traição.


O VIGIA DA RUA DO SOSSEGO

Diziam os mais velhos que o casarão da Rua do Sossego, perto da Av. Visconde de Suassuna, era da família Fernandes Matos. Na realidade, ninguém sabia direito, nem mesmo seu Biu, o vigia que, há mais de 40 anos, cuidava do casarão e nunca viu se quer uma pessoa entrar nessa construção de fins dos anos de 1700.
Seu Biu recebia os salários através do correio, chegava sempre da Cidade de Porto. Ele passava os dias, as semanas, os anos, no quintal, embaixo de uma secular e frondosa mangueira. Jamais ninguém, nem ele mesmo, entrou no casarão. Foi assim por quase meio século.
Seu Biu passou quase meio século da sua vida nesse trecho da Rua do Sossego, conhecia toda a sua historia e as dos vizinhos. Poderia contar com detalhes a morte do Dr. Argemiro Batista de Oliveira, descrever o amante de sua mulher, saber que quantidades de vestidos tinha Dona Mercedes do Pilar, viúva de um capitão do exercito. Ele sabia em que estava envolvido Toninho, o filho do engenheiro Agostinho dos Santos, e quais eram os prazeres libidinosos de Maria do Carmo, com seu noivo, no porão do sobrado da esquina. Seu Biu tinha mais de 40 anos de observar e observaras pessoas e as coisas, dia e noite...
Seu salário era ridículo. Por não ter assistência medica, dois de seus filhos morreram de tuberculose. Mesmo assim, dava para levar a vida. Ele sabia o motivo do suicídio do genro do Dr. Álvares da Costa e as vezes que chegava bêbado o ex-vereador Jaime Martins. Conhecia a hora exata em que começavam as brigas diária de Dona Sara com Jose Isidoro e a quantia de dinheiro que perdia no jogo o irmão de Agostino doa Santos. Seu Biu era a perfeição do conhecimento, horários de entrada e saídas, ausências,viagens, atrasos... Sabia os dias em que passava o carteiro, o carro do lixo e o vendedor de ostras.
Já no final de sua vida, sentiu o coração bater mais lento, e uma dor cardíaca apunhalou seu peito. Quase arrastando-se, chegou a porta do casarão e abriu-a com dificuldade. Nesse instante, percebeu que era a primeira vez, em mais de 40 anos, que ia entrar na casa. Ninguém jamais o havia feito. A sala mal iluminada pelo sol da tarde era um universo de telhas de aranha, e seus velhos olhos viram, sobre uma ampla mesa. Uma quantidade extraordinária de jóias, pecas de ouro e de prata, que faziam mais de meio século que estavam la. Uma verdadeira fortuna, um valor incalculável.
Seu Biu, que conhecia a vida e o milagre de todo o mundo, começou a chorar. E morreu na hora exata em que Dona Sara e Jose Izidoro começavam a brigar.






O CAVALEIRO DA SOLEDADE






Todos os anos, quando começava a estação das chuvas, vem a memória das comadres as historias do Cavaleiro da Rua da Soledade. Baixo ao som das águas e dos mistérios , relatam fatos acontecidos que escutaram há mais de quarenta anos.
O Cavalheiro da Soledade somente aparecia no inverno, nas chuvas torrenciais de maio. Dizem aqueles que o viram que era magro, alto, de guarda chuva escuro, de terno com colete e chapéu preto.
No meio dos raios e relâmpagos, ele sempre se perdia num ponto misterioso, num lugar não definido da Rua da Soledade. Seu passo era lento e nobilíssimo e parecia furar o aguaceiro com seu olhar profundo...
As janelas se fecharam precipitadas, ao escutar o som que emitiam suas pegadas, e as mocas, para dormirem tranqüilas, faziam um no num lenco de seda que guardavam embaixo do travesseiro.
Muitas historias se teciam em torno de sua figura úmida e sigilosa, mas apenas a noite e a chuva conheciam seu mistério.
Por muitos anos, especulou-se sobre o lugar onde o Cavalheiro desaparecia na Rua da Soledade. Ninguém chegou a uma conclusão sobre o ponto exato ele se transformava em silencio.
O ano em que, nas galerias do subterrâneas do Bairro da Boa Vista, foi encontrado o esqueleto humano, junto a um guarda-chuva roído pelos ratos, o inverno demorou tanto que simplesmente não houve...
As plantas secaram, e as poucas flores que nasciam tinham suas pétalas desbotadas. O racionamento de água potável foi rigoroso. A grama era amarela, e as paredes das casas rachavam, castigadas impiedosamente pelo sol.
O leito do Capibaribe era um pequeno fio de água, e os pássaros morriam de sede na fonte seca da praça da Rua Jiriquiti.

As mocas trocaram o medo pela saudade e esperavam anciosas, acariciando os lenços de seda, ouvir um som ilustre dos passos do Cavalheiro da Soledade.




NAS LISTAS OFICIAIS NADA CONSTA



O colégio Prytaneu era um dos mais tradicionais estabelecimentos de ensino particular no inicio do século. Situado na Rua Formosa e dirigido por dona Cleotilde de Oliveira, o Prytaneu era o preferido das famílias nobres de Recife, que confiavam suas filhas aos prestígios dos mais dedicados mestres da Cidade.
Ali estudaram margarida Alves de Couto e Silva, Conchita Maciel, Inês Costa Cavalcanti, as filhas gêmeas do desembargador Alexandre Gomes Magalhães, Nena Romero Kats e outras mocas distintas que os jornalistas badalavam em suas colunas sociais.

Por causa de maxabomba que, com seu barulho ensurdecedor, perturbava a tranqüilidade exigida para um aprendizado eficiente, a mãe de Valdemar de Oliveira Lima transferiu o colégio para a Rua do Sebo.
Foi justamente por aquelas esquinas que os combates foram mais acirados. Na metade dos anos 30, Gregório Bezerra, de quem os cantadores populares diziam: “ Mas existe nesta terra/ muito homem de valor/ que e bravo sem matar gente/ mas não teme matador/ que gosta de sua gente/ e que luta em seu favor/ como Gregório Bezerra/ feito de ferro e de flor”, liderou o que hoje se conhece como a “intentona comunista”.
Naquela tarde, as balas de fuzil perfuravam tudo o que encontrasse no caminho, paredes, muros, postes, carne, braços e peitos. As moças do colégio Prytaneu passaram horas deitado no chão escutando o assobio dos projeteis perto de suas cabeças. Anita Paes Queiroz, que, há dias, tomava chá de ervas abortivas como única saída para seu drama,entrou em pânico,começou a suar frio e fedorento. O medo havia paralisado suas pernas. Mesmo assim arrastou-se até o banheiro,sentada na bacia,teve violento ataque de convulsões,e só quando suas mãos puxaram um pedaço de placenta,deu-se conta de que havia abortado um feto de 4 meses. As rádios noticiavam que os comunistas se haviam apoderado do governo do Rio Grande do Norte. A mobilização das tropas era semelhante a revolução de 30. As classes dominantes jogavam todo seu poder econômico e político para preservar a cultura “ocidental” e cristã. Dezenas de feridos eram atendidos nas ruas, casas de famílias e hospitais. As prisões se enchiam de militantes bolcheviques e, nos cemitérios, as covas se abriram para os mortos da intentona.
Uma semana depois, as autoridades davam a conhecer os números oficiais das vitimas do conflito. Porém, nas listas divulgadas, não constava um feto de 4 meses, de cor branca e do sexo feminino, achado numa caixa de lixo frente ao colégio Prytaneu.




DO LIVRO A GUERRA DA BOA VISTA E OUTRAS HISTORIAS DE HÉCTOR PELLIZZI
Editora Nova Idéia – 1994 - Piauí

Héctor Pellizzi en lengua portuguesa




PROSA EN PORTUGUES



ABREU E LIMA: O HEROI ESQUECIDO
Héctor Pellizzi

A guerra pela independência dos povos americanos iniciada a partir de 1810 e finalizada com a derrota dos espanhóis em 1824, conta com dois grandes libertadores: O general José de San Martín, que desde o sul do continente deu a liberdade a Argentina, Chile e Perú e o Genaral Simón Bolivar que desde o norte daria a independência a Venezuela, Colômbia e Equador.
Nesta saga pela liberdade e unidade da América Latina tem decida participação o único oficial brasileiro que luto pela liberação dos povos americanos, o General José Inácio de Abreu e Lima.
Condecorado com as cruzes de Bocayá e Porto Cabello, além do escudo de Carabobo, participou do sonho da Grã-Colombia, que buscava a integração de todos os países que haviam sido colônias espanholas.
Abreu e Lima, chamado também de “Genaral das massas” foi filho do Padre Roma, que liderou a revolução pernambucana de 1817. Massacrada a insurreição pelas forças imperiais Abreu e Lima foi forçado a assistir ao fuzilamento de seu pai.
Quando recém saído como Capitão da Academia Militar Portuguesa de Artilharia foi preso na Bahia, de onde fugiu com ajuda da maçonaria e logo com seu irmão Luiz viajou para os Estados Unidos. Tempo depois mudou-se para Venezuela onde conheceu Simón Bolivar e passou integrar suas hostes.
De volta ao Brasil, condecorado, herói nacional de Venezuela e orgulhoso pela sua gesta libertadora, se instala em Recife onde escreveu o livro: “O Socialismo” influenciado pelo francês Lammenais. Ele era um socialista humanista cristão. Foi um dos primeiros historiadores brasileiros, participou da fundação do Diário Novo de Recife, deixou trabalhos para a posteridade como “As Bíblias Falsificadas”, “ Cartilha do Povo”, “O Deus dos Judeus e o Deus dos Cristãos”.
Abreu e Lima, articipou da preparação da chamada Revolução Praiera, este movimento foi derrotado pelo Império e o General de Bolivar foi condenado à prisão no arquipélago de Fernando de Noronha e anistiado posteriormente.
Este lutador pela liberdade de consciência, herói das lutas pela independência Americana e precursor da idéia de integração da América Latina, não teve direito sequer a ser sepultado em solo brasileiro. O bispo de Recife e Olinda Dom Francisco Cardoso Ayres proibiu que ele fosse enterrado em cemitérios católicos por sua defesa pela liberdade de culto, além disso, pesavam em sua contra a condição de ser maçom e a fama de socialista que para o ano de 1869 era algo imperdoável. Abreu e Lima, foi sepultado no Cemitério dos Ingleses, localizado no trajeto entre Recife e Olinda. Jamais foi anistiado pela Igreja Católica. Em 1969 os representantes pernambucanos da ditadura militar proibiram oficialmente as comemorações do centenário da morte do General José Inácio de Abreu e Lima.
Quase desconhecido pela história oficial, hoje uma estatua de Simón Bolivar frente ao cemitério dos ingleses parece saudar ao herói esquecido.











POEMAS EN PORTUGUES



Poema quinto

Quando o sol voltou a sair
a solidão se colou
do lado escuro da janela.



Poema XX

Na distância me vejo
Reconstruindo paredes
E reinventando o amor
surpreso na memória







Raiz e tronco



Quando escrevo teu nome,
Escrevo as cores
E o sorriso mais fantástico.
Escrevo paisagens,
Potros,
Ventos,
Girassóis e borboletas,
Alfafas e trigais...
Escrevo a luminosidade de teu rosto,
Teu corpo molhado,
A angustia de teu labirinto,
O sol de teus cabelos
E a claridade de teus olhos...
Escrevo teu nome de fêmea
Com minhas mãos de macho,
E com o verbo andar te persigo,
Furioso e violento,
Tímido e romântico...
Quando te escrevo, sou homem
Que sacia a sede e a angustia
E no espelho me vejo
Raiz e tronco
Escrevendo teu nome.

domingo, 6 de julio de 2008

LA ULTIMA CARAVANA

LA ÚLTIMA CARAVANA


CUENTOS ECOLÓGICOS PARA CHICOS
(y para grandes también)

Las ilustraciones pertenecen al artista plástico brasileño Gutemberg


Estos cuentos que escribí en 1996, en Brasil, en la ciudad de Teresina, la mediterránea capital del Estado de Piauí, fueron extraídos de la realidad y cualquier coincidencia con la ficción es una mera casualidad.

Héctor Pellizzi
Junín, octubre de 2000








LA DAMA Y LA MODA









Ella quería decorar el piso de su lujoso living con una alfombra de piel de mono, pero no de un mono cualquiera, sino del rarísimo “león dorado” originario de las selvas brasileñas. Un animal en extinción cuyo pelo suave y brillante producían la codicia del mercado.
Por ser de familia de gran poder económico y mujer del senador de la Provincia, su capricho fue inmediatamente atendido, a pesar de la prohibición por ley nacional, de cazar ese tipo de especie.
Ella, además de su prestigio, tenía un carisma social único, todo lo que vestía se tornaba moda, tapa de revistas, generaba debates televisivos, comentarios, recomendaciones de alta costura...
Y su capricho se volvió usanza, la ciudad entera se inundó de alfombras, sombreros, tapados, carteras, vestidos, felpudos y zapatos de la piel del inigualable mono “león dorado”.
Ninguno de los habitantes de la provincia se preocupó por la aniquilación de la raza.
Hoy ella apareció deslumbrante en la portada de un semanario social, luciendo una hermosa casaca de piel de tiburón.




EL HOMBRE Y EL FUEGO










Su abuelo y su padre, fueron pioneros en sacar la goma de los árboles para hacer el caucho, siempre vivieron en una choza que había sido construida por los nativos.
Él, se crió en medio de la selva. Tenía tanta identidad con la naturaleza que se confundía con el verde de la floresta y tomaba un color azul cuando nadaba en el río buscando peces. Observando a las hormigas, sabía cuando iba a llover y por la localización del hormiguero el tiempo que demoraría la lluvia. Calculaba las horas por el canto diferente de los pájaros y en la humedad de las hojas olía el peligro.
Desde el momento en que los indios negociaron con la Compañía del Puerto sus propias tierras y las maderas de la reserva indígena, comenzó a sentirse inquieto, molesto... Una noche se despertó con el barullo de las alas de los pájaros que huían en bandadas. Cuando salió a la puerta, vio como la luna se había desintegrado en millones de partículas de harina y sintió el calor sofocante apoderándose del aire. Una nube blanca de humo lo ahogó, rápidamente intentó abrir los ojos, no lo consiguió, intentó respirar, no tuvo como hacerlo; se tiró al suelo y se quedó quieto para poder pensar, pero ya no tenía tiempo...
Los incendios para destruir todos los árboles, y lograr una planicie para sembrar soja ya habían comenzado.






SOLAMENTE UNO






Veinte años después volvió a su ciudad natal. Se le hizo un nudo en la garganta y sintió la nostalgia de épocas pasadas.
Recorrió las calles que acariciaron su infancia, la plaza, el potrero y la costanera del puerto, la escuela de las primeras letras y el billar del Bar de Joaquín. Caminó las callejuelas que marcaron su adolescencia y pasó por lo que quedaba de la casa de su antigua novia.
Al atardecer fue hasta la orilla del río, vistió el traje de baño y se arrojó en la profundidad de las aguas.
Buscó el pez más grande, como aquel que su abuela fritaba al medio día con aceite de babaçu. Se desesperó por encontrar aquellos curimatá que el tío Ronaldo traía los domingos a la mañana. Fue a buscar aquel dorado gigante que siempre soñó como compañero inerte para una fotografía. Desparramó cantos de sirenas para encontrar solamente uno, pero apenas se ensució de lodo y se llenó de basura...
Y en el río Parnaíba pescó como epitafio, una oxidada lata de sardina.




LA DIGITAL DELAS QUEMADAS





Y el pájaro murió...
Fue de tristeza, dijeron los biólogos.
Lo encontraron solitario en el medio de las cenizas de lo que fuera un imponente monte del litoral atlántico. Lo encontraron con la cabeza apoyada a un pedazo humeante de madera carbonizada.









LA MALDICIÓN DE LA CIUDAD


Salió de mañana bien temprano para no tener que enfrentarse con el tránsito infernal de las calles; así mismo en la esquina recibió una andanada de humo negro del escape de un colectivo suburbano. Atravesó la avenida entre decenas de autos que expelían fuerte olor a nafta y un humazo blanco le irritó los ojos.
Llegó a la vereda, saltó un cantero y atropelló el brasero de un vendedor ambulante que asaba choclos. Una chispa le agujereo la media del pié derecho. Recorrió la Galería Comercial mientras en sus oídos retumbaba la cumbia villera que salía de las casas de música; los “arbolitos” le gritaban el dólar del día y un vapor nauseabundo expelido de los extractores de restaurantes le taladró los orificios de la nariz. Entró apretujado al ascensor, descendió en el decimosexto piso, abrió la puerta de hall y el frió intenso del aire condicionado le hizo temblar los huesos. Se sentó en el sofá del amplio escritorio, escupió un líquido negro y viscoso dentro de un cenicero y comenzó a llorar... Fue en ese preciso instante que se dio cuenta que sus lágrimas eran ácidas y nítricas. Corrió hasta el espejo del baño y horrorizado vio su rostro cruelmente deformado.






EL NUEVO PAISAJE









Primero fue el fuego sobre la floresta, sobre los árboles verdes y milenarios, después el tractor mezcló las cenizas con los terrones calientes y al otro día amaneció un nuevo paisaje de planicie.
Las nubes pasaron a ser recuerdos de otros tiempos y el sol se acercó peligrosamente a la tierra desprotegida.
La sed eligió su primera víctima.





UN OCÉANO DE SANGRE

Caminaba distraída por la playa. Tenía en sus cabellos el sol hasta la cintura y la piel infinitamente dorada. Sus ojos de miel reflejaban el verde de las hojas de las palmeras. Un paisaje de dunas blancas y cocoteros identificaban el trópico de la costa Atlántica. El viento era leve y placentero; de pronto sintió algo que la incomodaba, sus pies estaban pegajosos y cuando reparó en ellos dio un grito de terror... Caminaba dentro de un espeso charco de sangre.
Corrió desesperada por el caminito entre las dunas que la llevaba para la casa. Llegó con el corazón saliéndole por la boca y se arrodilló a los pies de su abuelo que estaba sentado sobre un tronco con la mirada en el horizonte.
No la dejó hablar; se dio cuenta por la sangre que le chorreaba por las piernas. La abrazó con ternura y le murmuró a sus oídos: “ la temporada para cazar ballenas ya comenzó”



DON OCTAVIO




Prefirió conmemorar sus setenta años recordando su infancia. La hija menor lo llevó a la chacra que había pertenecido a su familia, ahora convertida en una pequeña fabrica de pulpas de frutas.
Recorrió lo que antiguamente era la huerta, el corral de Bia, su vaca predilecta, el espacio del galpón donde se apilaban las bolsas de cereales. Se extrañó por la transformación que sufrió el establo donde aprendió a admirar la nobleza del caballo; miró desencantado lo que quedó de la casa de sus padres y después se sentó debajo de una palmera de burití a orillas del río, como hacía cuando era niño, en el crepúsculo... Luego juntó las dos manos e hizo un hueco y saboreó el agua que bajaba mansa.
Al regresar para su casa un agudo dolor en el estómago lo hizo temblar, extraños productos químicos comenzaron a circular por sus venas y el efecto fue alucinante, vio globos de colores, arco iris, espinas, cardos y cactus…
Falleció en el hospital una semana después, con el rostro groseramente rejuvenecido, redondo y cachetudo.




LA ÚLTIMA CARAVANA

Esa misma noche decidió esconderse detrás de la sierra de los chimangos, aunque era una tarea difícil no dudó llevar con él a toda su raza.
Para llegar al valle debía atravesar un río muy ancho lleno de piedras y remolinos, después enfrentarse con una floresta cerrada por árboles y espinas.
No había otra alternativa, no podía repetir la ingenuidad de su abuelo que murió perforado de balas cuando estaba descansando en pleno día a orillas de una laguna, ni descuidarse como lo hizo su padre y fue víctima de la furia asesina de sus enemigos.
De noche y en silencio comenzaron la larga y sufrida marcha.
Llagaron exhaustos, hambrientos y heridos. Una semana más tarde todavía sentían la fatiga de la travesía.
El lugar conocido como la Garganta de Dios era calmo, deslumbrante, inmensamente verde, con árboles bajos de copas anchas en las márgenes de un río que nacía en las sierras, un oasis en medio de un país en guerra.
Cerca del final de ese mismo año escucharon rumores que hombres fuertemente armados pretendían invadir el valle y exterminar toda la raza. Él no entendía porqué tanta saña, tanta ambición, tanta sed criminal...
Tendría que seguir huyendo, esta vez para las montañas donde el frío y el hambre los esperaba.
No tuvieron tiempo de preparar la caravana, los hombres hicieron un ataque fulminante. Después uno por uno fueron descuartizados.
Cuando los cazadores regresaron al pueblo con más de cincuenta ciervos, la multitud que los esperaba organizó la mayor y más grande fiesta de los últimos años.
Esa noche todos se emborracharon.



EL HOMBRE DEL HACHA











El golpe seco del hacha sonaba en descompás con los latidos del corazón de la selva.
Los pájaros eran despojados de sus alturas y los pichones se reventaban contra el suelo.
La savia se confundía con el sudor de las hojas en pánico.
Los árboles, habitantes milenarios, perdían su estatura y quedaban minúsculos, del mismo tamaño del hombre del hacha.






LOS COLONOS


Los colonos llegaron en grupos de diez familias, todos muy bien organizados. Juan Simón, al que llamaban Juan de la Chacra, lideraba los grupos que se instalaron a la orilla del río Grande en medio de la floresta.
Juan ordenó apenas limpiar los yuyos sin perjudicar los árboles. Las casas fueron construidas de barro y paja. El fuego debía encenderse en lugares determinados y con el máximo de seguridad. Nadie podía cazar, era prohibido matar cualquier animal, apenas la pesca estaba autorizada. En los claros de la selva fueron organizadas y distribuidas las huertas. En poco tiempo los cultivos convivían en armonía con el paisaje salvaje de la floresta tropical. Tomates, pimientas, batata, papas, arroz y maíz eran las cosechas más abundantes. La técnica que empleaban era moderna y ejecutada con perfección. El resultado de esto se reflejaba en las enormes sandias y ananás, orgullo de los colonos.
Pasado el tiempo, Juan de la Chacra fue observando el crecimiento y la prosperidad de la colonia, pero a pesar del cuidado especial por preservar la naturaleza, se notaba la disminución paulatina de los animales, ya no se escuchaba a los pájaros cantar por la mañana, de vez en cuando un sabiá en la copa de algún árbol emitía un gorjeo triste. Los topos no daban más trabajo a los labradores de las huertas y los peces prácticamente habían desaparecido.
Cuando mayor eran los tomates menores el número de grillos, cuando mayor el grano de maíz, menor el número de cotorras y así sucesivamente...
Juan estaba preocupado y desconfiado. Pasó a vigilara a los jóvenes, después a las mujeres y sus maridos y por último a los niños y a los viejos. Nada pudo descubrir en sus comportamientos. Cada uno de los habitantes de la colonia sabía a ciencia cierta que representaba la naturaleza para la vida del hombre y su formación ecológica era sumamente consciente.
La falta de animales comenzó a comprometer el equilibrio de la flora silvestre, apenas la huerta seguía deslumbrante y productiva. Al poco tiempo el lugar se fue convirtiendo en un desierto de árboles secos y amarillos. Las raíces no aseguraban más las márgenes del río y la tierra iba invadiendo las aguas. Ninguna señal de vida animal, apenas la belleza del cultivo de las huertas. Con el desequilibrio ecológico las lluvias comenzaron a ser cada vez más escasas y el plantío de los labradores se integró al paisaje macabro.
Nadie se dio cuenta que los herbicidas y otros productos químicos con los cuales fumigaban los cultivos, fueron llevados por las lluvias para el río. Pájaros y peces murieron envenenados. Por eso la tragedia ecológica se desarrolló rápidamente.
Los colonos, con sed y con hambre, comenzaron un sacrificado camino hacia el norte. Meses y ciento de kilómetros después, acamparon cerca de la naciente del río Grande.
Juan de la Chacra recomendó a sus hombres limpiar el pasto sin perjudicar los árboles, a tener cuidado con el fuego y prohibió la caza de cualquier animal silvestre.
En poco tiempo las huertas cosechaban enormes tomates y sandías...






EL VIEJO MATÍAS


Después abundaron las lamentaciones y los comentarios, pero como siempre, demasiado tarde.
El barco se había partido por la mitad, chocó contra un arrecife y millones de litros de petróleo se desparramaron por el litoral.
Dijeron que era una embarcación vieja, por eso la compañía de seguro había cancelado el contrato. Aseguraban que la fiscalización estaba viciada de corrupción, que todo el mundo sabía y nadie hacía nada, que había entretelones políticos...
Lo cierto es que no podrán devolverle la vida a cientos de tortugas marinas que los habitantes del poblado consideraban animales sagrados. La leyenda hablaba de una dádiva de los dioses que vivían en la profundidad del océano, a quienes los pescadores les rendías tributo con una gran fiesta, siempre en la primera semana de octubre, cuando la pesca era más abundante.
Pequeñas embarcaciones se llevaron a los tripulantes del barco antes de naufragar definitivamente.
La playa fue invadida por el líquido oscuro y viscoso del petróleo que cubría gran parte de la arena, asemejándola a la piel de un tigre herido de muerte.
En pocos meses el poblado se transformó en una aldea fantasma, solamente comparable con una ciudad cinematográfica abandonada...
El viejo Matías insistió en quedarse, no admitía a su edad tener que abandonar ese paraíso donde vio crecer sus tres generaciones.
Resistió varios meses y en el último día de la primera semana de octubre, murió de tristeza, con el cuerpo apoyado en una palmera, el rostro desencajado y las manos sucias de petróleo.

jueves, 3 de julio de 2008

CRÓNICAS DESDE UN PAÍS TROPICAL










Crónicas escritas a partir del año 1985 en Brasil y publicadas en la Revista El Sol de Junín, en la Pcia. de Buenos Aires, Argentina










ZUMBI DE LOS PALMARES


En Brasil, entre los Estados de Alagoas y Pernambuco, al sur del río San Francisco, se encuentra la sierra de La Barriga, escenario sudamericano de la más grande epopeya de la lucha contra la esclavitud.
Durante 100 años, desde 1597 hasta 1695 los negros resistieron con bravura a las imposiciones del Imperio Portugués, desde que 40 esclavos fugitivos de un Ingenio situado en tierras pernambucanas fundaron la primera Villa, después con el tiempo convertida en Mocambo o ciudad; con el pasar de los años surgieron varias ciudades, el conjunto de Mocambos se llama Quilombo, de esta forma nació el legendario Quilombos de los Palmares.
Su capital Macacos, llegó a tener en sus momentos de mayor esplendor más de 8.000 quilombolas, así se denominaban sus habitantes. La gran mayoría eran negros, pero había indios y blancos fugitivos. Por varios periodos comercializaron mercaderías en Puerto Calvo, territorio de Alagoas y vivían de la agricultura, la cría y la caza de animales.
Las constantes fugas de los esclavos, que escapaban del trabajo inhumano y las torturas, siempre fue motivo de preocupación, tanto de los holandeses que ocuparon Brasil durante más de cincuenta años como de la corona portuguesa, por eso los bandeirantes, que eran exploradores dedicados a conquistar tierras y matar indios, intentaron en varias oportunidades invadir ese amplio territorio de seis mil kilómetros cuadrados liberado por los negros, pero los accidentes geográficos hacían muy difícil la llegada. Por esta razón el Gobernador de Pernambuco Melo y Castro hizo un acuerdo de paz con Ganga Zumba, el primer rey del Quilombo de los Palmares, dándole la libertad de vientre, es decir que todo negro nacido en la sierra de la Barriga era libre, pero se prohibía la entrada de cualquier esclavo fugitivo de sus amos.
Ganga Zumba ante la posibilidad de acabar con la guerra y poder comercializar mercaderías libremente aceptó el acuerdo. Meses después sería traicionado por los dueños de las tierras y asesinado de una manera confusa.
Lo sucede Zumbi de los Palmares, quien se convertiría en el mayor icono de la resistencia negra a la esclavitud en el Brasil.
El nuevo Rey había sido raptado cuando era un recién nacido por incursiones de exploradores, llamados bandeirantes y fue educado por el padre Antonio Melo en la Villa de Recife, quien lo bautizó con el nombre de Francisco. Con 15 años recién cumplidos huyó y fue en busca de su lugar de origen, caminó por más de 130 km. dentro de una floresta cerrada y de abundantes palmeras hasta llegar a los Mocambos. Como era costumbre en los Quilombos, recibió una familia y un nuevo nombre. Con los conocimientos adquiridos enseguida supero a sus hermanos en inteligencia y coraje y a los 17 años se convirtió en General de Armas. Una especie de ministro de guerra en nuestros días.
Con el asesinato de Ganga Zumba, Zumbi fue elegido Rey y llevó la lucha por la libertad hasta el final de sus días.
Por orden de Don Pedro, Rey de Portugal, el Gobernador de Pernambuco convoca al bandeirante Domingo Jorge Velho, que según los relatos del obispo de Pernambuco, Don Francisco de Lima, “nunca había visto un bárbaro de tan mala calaña, que necesitaba de interprete, pues hablaba muy mal el portugués y tenía un ejercito de 3.000 hombres entre indios y mestizos y venía con 30 concubinas”.
En enero de 1694, en Puerto Calvo, se concentraron bandeirantes mercenarios de San Pablo, presidiarios sueltos para la lucha y soldados reclutados de la milicia pernambucana, en un total de 6.000 que junto a los 3.000 de Domingo Jorge Velho, componían un ejercito de 9.000 hombres.
Después de varias tentativas de invasión frustrada, llegó un refuerzo de seis cañones livianos con balas de 3 Kg. para poder moverse mejor en el accidentado terreno y acercarse a la empalizada que protegía al principal Mocambo. El 5 de febrero Zumbi y sus guerreros sufriendo la falta de municiones e intentaron un contra ataque sabiendo que sería su última esperanza, pero el ataque fue rechazado y los quilombolas fueron acorralados.
El 6 de febrero de 1694 el cielo rojo sobre la sierra de la Barriga podía ser visto desde muy lejos, era el fuego quemando Macacos, la capital de la Nación de los Palmares. El incendio extinguió la resistencia de la confederación de esclavos rebeldes.
Durante el mes siguiente las otras ciudades fueron cayendo una a una. Zumbi sobrevivió a la caída de Macacos y se refugió en la sierra de los Dos Hermanos en territorio de Pernambuco, donde inició una guerra de guerrilla junto a un puñado de combatientes negros. El 20 de noviembre de 1695 fue emboscado, asesinado y su cabeza expuesta en la plaza del Carmo de la ciudad de Recife.
La fecha de su muerte fue transformada en 1978, por el Movimiento Negro Unificado, como el día nacional de la consciencia negra.












FATÍDICO 11 DE SETIEMBRE




Arnaldo Pimentel es un hombre de casi 35 años, piel morena y cabellos ondulados. Nació en Recife, en el barrio da San Antonio, que antiguamente era una isla bañada por el río Capibaribe. Con 20 años embarcó en un petrolero y por más de una década visito trecientos puertos entre América, Europa y Oceanía.
Casado con una norteamericana, dejó la vida de marinero y se fue a vivir a Nueva York. Hasta setiembre del año 2001 trabajaba en una oficina de despachos aduaneros en el piso número 100 del World Trade Center. Aquel fatídico día 11, en que el mundo vivió unos de los ataques bélicos más espectaculares y mosnstruoso de los últimos años, Arnaldo salió temprano como de costumbre. “hoy será una jornada de mucho trabajo, promete ser cansadora, no volveré antes de las cinco” le dijo a su mujer que acabara de despertarse.
Pasadas las nueve de la mañana, Sheila fue hasta la cocina, calentó el cafe, fritó un huevo de pato, lo envolvió con jamón crudo y lo colocó dentro de un pan de hamburguesa. Abrió una de las ventanas y vió un bonito y agradable día de sol.
Minutos más tarde una vecina casi le hecha la puerta abajo, entró como un huracán y sin poder hablar prendió el televisor... En la pantalla aparecieron las imagenes de los aviones chocándose contra las torres gemelas, encuanto una nuve de humo y de polvo cubría parte del cielo de la isla de Manhatan.
“Arnaldo!, Arnaldo!” grito Sheila y cayó desmayada debajo de la mesa de la cocina volcando la taza de café.
Desesperada, con el rostro desfigurado por el terror vuelve a desmayarse cuando el Word Trade Center se viene abajo.

Reanimada por la vecina, enseguida tiene un acceso de vómito y un ataque de diarrea. Sentada en el inodoro, desgreñada, temblorosa y sudada como un animal, consigue discar los numeros del teléfono celular de Arnaldo.
-¡Hola! ¡hola! ¡por favor atendé! ¡por favor!
Su marido nunca podría escuchar, estaba dentro de una bañera con espumas deleitándose con los exuberantes pechos de una negra portorriqueña en un hotel de la Quinta Avenida.
Cuando Arnaldo intentaba descorchar un botella de vino Chandó el teléfono vuelve a tocar, al cabo de algunos segundos de duda atiende:
Hola...
- Arnaldo, sos vos, ¡dónde estás!
- En la oficina trabajando, donde querés que esté. Después te llamo...Descolgá porque en estos momentos estan entrando dos alemanes de una importante empresa germánica para una reunión de negocios...
- ¿Reunión?! ¿Negocios?! Pero donde estás, si un avión se chocó justo en el piso del edificio donde está tu oficina y lo tiró abajo.
- Pero que disparate estás diciendo.... ¡Por favor querida!, estás loca, tomate un calmante que a la tardecita llego y te hago unos mimos...chau, chau, ah... y no te olvides también de tomar un té de amapolas...
- ¡Arnaldo! ¡por Dios! ¡Arnaldo!
- Clik.









EL REY SAN SEBASTIÁN

Ya he dicho muchas veces que el llamado “sertão” nordestino del Brasil, es una región árida, donde de tiempo en tiempo soporta espantosas secas que llegan a destruir ciudades y promover verdaderos éxodos para los grandes centros del país.
Un pueblo sufrido, el sertanejo. Una tierra castigada por el diablo, el “sertão”.
Leyendo un ensayo de Roberto Pompeu de Toledo, me entero de un caso digno de la mitología greco-romana:
“Entre los años de 1837 y 1838, quiere decir que hace más de 160 años, un autoproclamado profeta de nombre Juan Ferreira, anunciaba la vuelta del amado Rey San Sebastián, que se encontraba transfigurado en mineral, confundido con el monolito llamado “Piedra Bonita” y que para volver a ser humano precisaba justamente de sangre humana, que derramada sobre la piedra lo haría resucitar glorioso y dispuesto a instalar un reino de justicia y de prosperidad.
El pueblo sertanejo, al cual nunca le faltó fe, no tardó en entender el pedido del profeta y así decenas de seres humanos fueron sacrificados, niños, en su mayoría. Sus cuellos eran descepados y sus cabezas tiradas contra la piedra, cuando faltaba gente, usaban perros, quien sabe la piedra, distraída, no notara la diferencia.
La policía finalmente intervino y lo hizo a la manera brasileña, masacrando a los seguidores del profeta.
Todos murieron entonando himnos religiosos”.


LA MAFIA DEL NARCOTRÁFICO







Ya en los primeros días de mi llegada a Brasil, allá por 1980, percibí que la antigua colonia portuguesa tenía tintes surrealistas espectaculares. Delante de este cuadro, las películas de Fellini estaban en pañales. Cierta vez escribí una crónica en el Diario de Pernambuco con este título: “Fellini ese pobre amateur” comparando el surrealismo de este país que en el norte tiene sus mejores exponentes.
Cuando los traficantes de armas y de drogas ocuparon las Villas Miserias, que aquí se llaman “Favelas”, en los morros de Río de Janeiro, crearon “zonas liberadas” de triste recuerdo en la Argentina de la época del dictador Videla.
Las autoridades competentes no tenían competencia para expulsarlos de sus reductos, entonces la municipalidad comenzó a urbanizar los morros, llevando luz, agua, cloacas, asfalto, escuelas etc. Una medida creada para reducir el poder de los delincuentes, que se convertían en héroes y protectores de esa sociedad que vivía de forma excluida y miserable. Estas obras eran acompañadas de campañas publicitarias gigantescas y de fuerte represión policial.
No adelantó de nada, el crimen organizado se fortaleció hasta límites cinematográficos. Y aquí viene la pinturita surrealista noticiada en los diarios cariocas:
“La municipalidad de Río de Janeiro va a instalar llaves de luces en los postes de iluminación pública de las favelas, para que cuando llegue la policía atrás de los traficantes, los bandidos puedan apagar la luces sin romper las lámparas a tiros, como es costumbre y así de esta manera, economizar decenas de lamparitas que salen caras a los cofres de la municipalidad”.




CONSULTORIO MEDICO




Algunos años atrás, abrí una firma de Asistencia Familiar en la ciudad de Caxias, estado de Maranhão, en el nordeste del Brasil. Entre los servicios prestados figuraban consultas médicas en el consultorio localizado en la propia empresa.
Cierta vez, un señor de unos 45 años llegó para inscribirse como socio y como era de práctica le mostré todas las instalaciones: sector de informática, departamento de ventas, auditorio, deposito, estacionamiento, etc cuando llegamos al consultorio, el señor observó una inscripción en la pared: CONSULTORIO ERNESTO CHE GUEVARA. Un pequeño homenaje que habíamos decidido con motivo de los 30 años del asesinato del libertador de Cuba de la época de Batista.
Al salir, el nuevo asociado me pregunta:
- ¿Cuales son los días que el doctor Ernesto atiende?
Sin demostrar la sorpresa que me causó la pregunta le respondí rápidamente:
- Infelizmente el doctor Ernesto ya falleció, pero el doctor Fabio atiende los lunes y jueves a partir de las 14hs.
Este buen señor salió satisfecho de la empresa no sin antes darme los pésames por el fallecimiento del doctor Ernesto.



OTRA DE GUEVARA

Horacio Ruiz es un artista plástico nacido en Tandil que conocí en la ciudad de Olinda, enclavada en el litoral Atlántico de Pernambuco. Después de una gira por Europa donde realizara exposiciones en Suiza y Barcelona me relató una historia curiosa con el nombre del Che Guevara, considerado hoy como el argentino más polémico del siglo pasado.
Yo recuerdo que en los años setenta, un grupo de chicos, en Junín, “bautizaron” la Avenida Julio A. Roca con el nombre del guerrillero, despertando la furia del intendente de turno. Esa misma avenida, años más tarde, con la autorización del Consejo Deliberante fue denominada Benito De Miguel, caudillo conservador de triste memoria para los obreros ferroviarios, debido a que en un discurso, el cual se tornó histórico, el famoso “Chivo” preguntó para qué los obreros querían zapatos y trajes, si lo “justo” era seguir usando alpargatas y mamelucos.
Verídica o no, esta historia se difunde hasta hoy.
Lo cierto es que, volviendo al inicio de mi relato, cuando Horacio Ruiz estaba en Europa haciendo una larga fila para sellar el pasaporte de entrada a Grecia, la selección Argentina acababa de ganar el Mundial de México y todo el planeta hablaba de la genialidad de Maradona. Horacio que poco le importaba el fútbol, ya estaba repodrido de que, cuando identificado como argentino, le preguntaran sobre el popular Dieguito.
En la mencionada fila no fue diferente, dos marroquíes iniciaron este diálogo:
- ¿Argentino? ¿Y que tal Maradona?
Y Horacio con rabia...
- ¡El Che Guevara también es argentino!
Como queriendo decir que teníamos gente más notable que el famoso jugador.
Y uno de los marroquíes lo mira sorprendido y le dice:
- ¿Che Guevara? ¿Y ese juega mejor que Maradona?











LOS VERSOS DEL TERO GHIONI




Fue un domingo de mañana, la ciudad antigua amanecía sobre los empedrados centenarios, en la esquina, atrás de la iglesia de los negros estaba José.
Vale la pena aclarar que hasta el inicio de este siglo, los católicos cultivaban un espíritu racista muy fuerte, a tal punto de no permitir la entrada de negros y mulatos a la iglesia “principal”, por eso existían iglesias para negros y para pardos.
Justamente detrás de la iglesia de los negros encontramos muerto a José, impecable, con una chombita colorada, pantalones azules y zapatos claros imitando a la gamuza. Los zapatos eran robustos de suela gruesa.
Lo llevamos al hospital. Ataque fulminante, dijo el médico de guardia. Lo llevamos a la morgue y lo pusimos arriba de una mesa de mármol. Su cara estaba prolijamente afeitada, los bigotes negros le quedaban bien sobre su piel morena. Ni parecía muerto; con sus manos sobre el pecho, daba la impresión que estaba durmiendo un sueño calmo a juzgar por la expresión del rostro.
Cuando llegaron los de la funeraria, los funcionarios del hospital lo acomodaron con respeto y al intentar cerrar el cajón, la punta de los zapatos no dejaba que la tapa lo pudiera cubrir. Intentaron forzar un poco, pero no hubo caso. Alguien le sacó los zapatos y los colocó un rincón. Y allí se quedaron quietos, mirando a su dueño salir rumbo a la calle.
Como luz. Como un rayo se me apareció “Corazón de Fulería”, que por mucho tiempo fuera mi libro de cabecera y en esa mañana de domingo se me hicieron nítidos los versos del “Tero” Ghioni:

“No digo que esté mal que junten mangos / que se rebusquen el buyón al horno; / pero atenti que todos vamo’ al horno / y un Domingo nos sobran los tamangos”.



JORGE LUIS BORGES



Fui de visita a la casa de un buen señor y amigo que me recibió eufóricamente, un apasionado por el tango y por la Argentina. Estaba ávido de conocer cosas, costumbres, hechos históricos, momentos políticos, en fin, “hambre’de información. Más tarde, en cuanto charlábamos, me extiende un papel, un artículo de Jorge Luis Borges que tiene como título “Instantes”, donde el laureado escritor dice entre otras cosas:
“Si yo pudiera vivir nuevamente, en la próxima vida trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, relajaría más.
Sería más bobo todavía de lo que he sido, en verdad bien pocas cosas llevaría a serio. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, viajaría más, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos...”
...”Si pudiera volver a vivir, comenzaría a andar descalzo en el comienzo de la primavera y continuaría así hasta el fin del otoño.
Daría más vueltas por mi calle, contemplaría más amaneceres y jugaría con más crianzas si tuviera una vida otra vez por la frente.
Pero, ya ven, tengo 85 años e sé que estoy muriendo”.
Este buen amigo cruza las piernas sentado en el confortable sillón que adorna su living y me pregunta:
- ¿Borges ya murió no es así?
- Sí, hace tiempo, le respondo, creo que tenía más de 90 años...
- Ah…
Abre la boca ingenuamente y me dice: “entonces cuando escribió este texto todavía estaba vivo...”
Reaccioné sin palabras, por supuesto.


ZAPATERO A TUS ZAPATOS







Era una ciudad pequeña del interior del nordeste de este Brasil continental, una ciudad en la llamada región del “agreste”, espacio de transición entre la Mata Atlántica y el Sertão.
La plaza principal tenía árboles y canteros, una parada de taxi casi enfrente de las escaleras de la iglesia, el banco “Do Brasil” y en la esquina la casa del Intendente Municipal. El sol quemaba el empedrado y de tan fuerte obligaba a los hombres a usar sombreros. Las mujeres caminaban bajo sombrillas.
Don Cícero era un artesano reconocido por su calidad y competencia, por eso el Padre, párroco de la iglesia del centro, lo contrató para restaurar el marco de una cavidad donde estaba la virgen de Fátima, en el lado derecho del altar.
Cícero comenzó a trabajar temprano y cerca del medio día cuando se disponía para ir almorzar, le pide a las otras personas que realizaban trabajos en la iglesia para no cerrar la puerta principal, ya que él iba para su casa más temprano y regresaría antes que todos ellos.
El artesano vivía cerca, a cincuenta metros de la esquina, enfrente de un barcito que solamente vendía jugo de caña de azúcar.
Al regresar encontró la puerta arrimada, la abrió sin ruido y sin dificultad y al dar algunos pasos vio sorprendido que el Padre José Gervasio estaba arriba del pequeño andamio midiendo y retocando el marco que él estaba restaurando. Inmediatamente se dirigió al campanario y comenzó a tocar las campanas, ¡Bam! ¡Talán! ¡Bam! ¡Bam! ¡Talán! ¡Ban! ¡Ban!
El Padre corriendo y arremangándose la sotana le grita:
- ¡Pare!, ¡Pare!, ¡Qué hace! ¿Está loco?
Y Don Cícero con la calma que le era peculiar le responde:
- Y que quiere Padre, como Usted estaba ocupado haciendo mi trabajo, a mí me dio no sé qué y me puse hacer el suyo.

EL RACISMO A LA ORDEN DEL DÍA



En 1888, Brasil, a travez de la ley “Aurea” decretada por la princesa Isabel acaba oficialmente con la esclavitud, casi un siglo después que algunos países de sudamérica.
Hoy, los últimos censos indican una población negra y mestiza de 65 millones de habitantes, esta población está localizada en las regiones noroeste y suroeste. En el sur del país, en paraná son más de tres millones, 600 mil en Santa Catarina y en Rio Grande del Sur hay más o menos 300 mil negros. En la época del Apartheid en Africa del Sur, los movimientos negros del Brasil decían que preferÍan aquel lejano paÍs para vivir, porque la discriminación era a la vista, un juego de terror, pero con reglas, en cambio en Brasil la discriminación era velada, hipócrita hasta límites inconfesables.
Y es una verdad incontestable. El Apartheid acabó en el Africa del Sur, pero aqui la discriminación aumentó.
Las personas de origen negra con menos de cuatro años de estudio suman % 5l,7%, segun el ultimo censo del 2000, el 99% de la población que vive en los presidios es de origen negra, se incluyen los pardos o mulatos . El 99% de la población que vive en las villas de miseria es negra. Negros son los choferes y las sirvientas. Todo el trabajo pesado es para el negro, así como las peores escuelas y los hospitales desvastados.
En una oportunidad, un joven blanco que vendía sandías en una almacén de barrio tuvo que atender a un negro de gran porte físico, casi dos metros...
- Me dá media sandia por favor, dice el negro.
- La sandía la vendemos entera...
- Pero yo quiero solamente la mitad...
- Ya le dije que no, solamente entera.
- Por favor - insistió el negro- me vende media...
El joven entra a otra dependencia del almacén y habla con el patrón sin darse cuenta que el negro lo había seguido.
- Patrón, allí afuera hay un negro sucio, como todos los negros, que insiste en comprar la mitad de una sandía...
En ese instante mira de reojo y lo ve al negro detrás de sus espaldas y como un rayo completa:
- y este muchacho quiere llevar la otra mitad.


EL REI MOMO

Um grupo de mujeres, desde hace muchos años, se disfrazan todos los martes de carnaval para salir en una murga sin que los maridos sepan de esa alegre participación. La mayoría de ellos son tipos contrarios a que sus esposas participen de la fiesta de Momo.
Las mujeres se concentran, por algunas horas, dentro de la cancha de basquet de un club, allí, con mucha alegría y desparpajo beben cerveza en grandes cantidades antes de caer en el ritmo carnavalesco. Buena parte de ellas le mienten a sus esposos diciendo que pasaran el carnaval en ciudades del interior, con sus padres, parientes o amigas.
La murga siempre es un gran suceso entre el público y según la leyenda, muchos maridos ya murieron sin saber que sus mujeres caían en los brazos del Rei Momo.
Cierta vez, terminada la farra, un grupo de mujeres disfrazadas pasaba bailando y cantando por un bar donde se encontraba Roberto, que sin perder tiempo se prende y se pone a saltar con ellas, una de las mascaritas lo apreta de forma singular, y bailando y saltando Roberto la va empujando hasta el baño donde practica sexo con la mujer sentado en el inodoro.
Días después, entre amigos, él comenta la hazaña y con cara de enamorado dice: “Estoy tratando de imaginar su bello rostro. ¡Que mina super buena!
Roberto jamás va a saber que la mascarita “super buena”era su propia mujer.


LOS PANTALONES DEL GOBERNADOR




- ¡Párese para morir como un hombre!
Y Juan Pessoa se paró.
Al principio del siglo pasado, Brasil estaba dividido en Provincias, cada provincia tenía su presidente. Juan Pessoa era el Presidente de la Provincia de Paraíba.
Juan Dantas era su adversario político.
El Jefe de la Policía, que según historiadores había conspirado por ambiciones políticas - personales divulgando de manera pública correspondencias entre Juan Dantas y una mujer casada, fue el responsable por uno de los crímenes más famosos del siglo XX.
En honor a la verdad, el amor entre los dos era apenas platónico, pero el hecho de que ella era casada constituía un verdadero delito, por eso el adversario de Juan Pessoa se refugió en Pernambuco prometiendo matar al Presidente creyéndolo responsable por la citada divulgación de las cartas.
Meses después por razones de convivencia política y económica, Juan Pessoa visita Recife, visita que fue ampliamente publicitada y su itinerario publicado en los diarios de la época.
No fue dificil para Dantas localizarlo en una confitería de la Calle Nueva, donde el Presidente de Paraíba estaba acompañado del Gobernador de Pernambuco Agamenón Magallanes.
Juan Dantas dentro de un impecable traje de color blanco, se acercó a la mesa de los dos jefes y sacando un revolver de calibre 38 le grita a Juan Pessoa:
_ ¡Párese para morir como un hombre!
Y Juan Pessoa se paró.
Milésimos de segundos antes del primer tiro, el Gobernador Agamenón Magallanes, debido al susto, realizó sus necesidades fisiológicas en los propios pantalones de fino casimir ingles, hecho que la historia oficial esconde bajo siete llaves.
Muerto el Presidente, Juan Dantas fue llevado a la cárcel, donde meses después muere de forma misteriosa. Suicidio alegaron las autoridades.
El jefe de Policía de Paraíba terminó gobernando la Provincia.
Hoy, en el inicio de un nuevo siglo, todavía no se sabe si la muerte de Dantas fue realizada por venganza, por el llamado “quemar archivos” o por la vergüenza que este le hizo pasar al gobierno pernambucano, cuando Agamenón Magallanes salió chorriando mierda entre el pueblo allí reunido.




ISRAEL SEMENTE

- ¡Ellos vienen llegando! ¡Ellos vienen llegando! ¡Me persiguen, me persiguen! Los milicos me hicieron una emboscada en el puente de la rua vieja... ¡Me quieren matar, me quieren matar!
Tiritando y transpirando frío, Israel, un músico que en los años 70 había conocido los granes palcos del país y había participado del legendario Ave Sangría, me pedía por favor que lo escondiera en el caserón de la Rua da Soledade que yo alquilaba en el barrio de Boa Vista.
- Calma, calma, los gorilas hacen tiempo que están en los cuarteles, vení, vamos a descansar, vení...
Al otro día Israel hastiado de enfrentar crisis tras crisis y visiblemente debilitado, se fue al interior de Pernambuco donde vivían sus hermanas y donde encontraría paz y tranquilidad.
Meses después volvió con más kilos, con buen color en el rostro, desintoxicado e increíblemente rejuvenecido.
Pero Recife, ciudad ingrata y fraticida, no le daría sosiego, lo volvería a masacrar una y otra vez, una y otra vez...
Hasta el día en que Israel Semente se cortó los pulsos y la vida se le fue por sus venas azules, que hicieron un surco de sangre en el piso inmundo de la pieza de pensión.